Diócesis de Astorga

Jornadas

Jornada Mundial de la Vida Consagrada

02 - febrero - 2017

TESTIGOS DE LA ESPERANZA Y LA ALEGRÍA 

2 de febrero de 2017

Las personas consagradas a Jesucristo, el Señor, siguiéndolo en obediencia, pobreza y castidad, son los mártires incruentos de nuestros tiempos de increencia extensiva e intensiva, increencia galopante que nada ni nadie parece capaz de detener. Y precisamente por eso los nuestros son tiempos privilegiados para vivir la fe, fe de mártires testigos del Evangelio de Jesucristo. Precisamente en este contexto cultural adverso la Vida Consagrada de edad avanzada y sin vocaciones emerge como “faro para cercanos y lejanos, antorcha en la noche oscura del tiempo y centinela que anuncia la salida del sol” (VDQ). En tanto en cuanto se agarre fuertemente al Señor crucificado, resucitará con Él y en Él también para el mundo.

Es ahí donde leemos, entendemos y meditamos el lema para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 2 de febrero de 2017, Fiesta litúrgica de la Presentación del Señor: “TESTIGOS DE LA ESPERANZA Y LA ALEGRÍA”. No miramos para atrás a ver si nos siguen. Miramos hacia adelante, al futuro de Dios, viendo a quien seguimos, a Jesucristo Alfa y Omega (Apocalipsis 22,12-14.17). Y en esta mirada esperanzada y confiada el Señor nos inunda con la alegría radiante de su resurrección hasta el punto de poder decir con S. Pedro: “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí” (Mt 17,4). La identidad de la Vida Consagrada es estar conscientemente presentes al Señor a los ojos de todo el mundo, para que se nos vea como dados y entregados a Dios en el servicio a todos, especialmente a los pobres.

Es en este contexto del estar con el Señor en la tienda de la increencia mundana donde la Vida Consagrada se presenta como Testimonio de la Esperanza y la Alegría, aunque sin seguimiento vocacional la noche se nos eche encima, porque “solo DIOS basta”.

Tengámosla en nuestro corazón y en nuestra oración, porque en sí misma la Vida Consagrada es el gran don del Señor a la Iglesia, Esposa de Cristo.

P. Manuel Blanco M, delegado para la VC.