Pasando la puerta, se abre el Hall central, sustentado por seis columnas con capiteles de influencia granadina y naturista. Bóvedas de crucería sobre nervios de cerámica vidriada de Jiménez de Jamuz, y decoradas con esgrafiados en tonos rosas de motivos florales. Espacio con marcado acento neomudéjar.
Está presidido por la escultura sedente del Patrón Santiago.
SALA I. Con dos columnas centrales y capiteles vegetales, la cerámica de la bóveda no está vidriada ni decorada. Iluminada por vidrieras geométricas , en medio la chimenea, sistema de calefacción diseñado por Gaudí.
SALA II. Serían las dependencias del Secretario. Consta de alcoba separada por una columna de doble arco y luneto decorativo en la parte superior. Los ventanales se cierran con ventanas de guillotina. Sólo una columna sostiene la bóveda. En el ángulo sur la rotonda que corresponde a la torre NO.,de ella parte una escalera interior para comunicarse con las habitaciones particulares situadas en los entrepisos.
SALA III. Denominada Provisorato, con triple entrada, en la parte superior doble arco con lunetos a modo de celosía. Vistosa chimenea decorada con cerámica y asientos graníticos alrededor del hogar. En el lado izquierdo se abre una puerta que comunica con el exterior, hacia la catedral. El ábside está formado por tres absidiolos, con ventanales de vidrieras policromadas con motivos geométricos y vegetales, así como rosetones figurados con símbolos religiosos y profanos. Simulando una girola, columnas de fino fuste y capiteles con forma de corazón reciben los nervios de la bóveda central que descargan las fuerzas en los muros a través de los arbotantes.
El Provisorato tiene la misma disposición que la Capilla situada en la planta noble. Las bóvedas son esbeltas, con los nervios de cerámica sin vidriar.
Esta sala era la destinada a las funciones del Provisor, encargado de resolver los asuntos jurídicos de la diócesis.
Tanto en la planta Baja como en la Noble, a ambos lados de la escalera, llaman la atención dos amplios ventanales con asientos de madera, a modo de "parladoiros", para el descanso, la contemplación y la tertulia. Elementos muy frecuentes en castillos, fortalezas y palacios.