SANTUARIOS MARIANOS
La presencia de María en la vida cristiana se ha hecho notar siempre a través de la historia. La religiosidad popular se ha alimentado y se conserva en gran manera por los santuarios marianos, que son lugares de oración y penitencia. Allí se acude como meta para cumplir promesas hechas en momentos de apuros familiares o en situaciones críticas personales. En ellos se frecuentan los sacramentos, se reponen fuerzas y se esponja el alma en oración.
Antes de abandonar el santuario el peregrino deposita al pie de la Madre todo aquello que le entristece, le preocupa, le inquieta; se siente tan a gusto que le cuesta desprenderse del regazo materno.
En medio de la población, o a las afueras del pueblo, en la cresta de la montaña o en el hondo del valle podemos encontrar actualmente en cualquiera de las cuatro zonas de la diócesis un santuario levantado en honor de María, podemos enumerar hasta 27:
Zona de Astorga
Zona del Bierzo
Zona de Galicia
Zona de Zamora
Santuarios Marianos en la Diócesis de Astorga
María en la Diócesis
A veces no conocemos el momento preciso en el que ha llegado a nosotros una influencia, pero no se le puede negar su existencia, cuando se conoce su realidad y, sobre todo, cuando ésta no existe de manera accidental y esporádica, sino de una manera constante y frecuente.
La tradición nos cuenta que en el s. V Santo Toribio trajo de Jerusalén entre las prendas preciosas de aquellas tierras una imagen bizantina de la Virgen. Allí pudo beber el amor a la Señora, pues, ya en el s. lV se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dormición de la Virgen, equivalente a nuestra fiesta de la Asunción.
Si nos adentramos en el s. X y siguientes vemos como en la Tebaida berciana pululaban los monjes y eremitas, quienes se han distinguido siempre por su tierno amor a la Señora.
La realidad de la devoción a la Virgen en la diócesis de Astorga es patente y notoria, desde los centros importantes, que la tienen como titular y protectora v.gr. la Catedral, el Seminario, hasta poblaciones perdidas en las montañas, en donde la lejanía de la civilización y la técnica no les ha hecho perder ni menguar el amor a Nuestra Madre, como lo delatan las parroquias, ermitas y capillas levantadas en su honor.
Las cifras nos pueden confirmar el arraigo que tiene la devoción a la Virgen en nuestra diócesis, está como titular en:
140 parroquias de las 662 existentes.
65 capillas.
31 ermitas.
27 santuarios
La variedad de gusto en las gentes hace que haya mucha riqueza en las advocaciones, si nos fijamos sólo en la fiesta principal de los Santuarios, parroquias, ermitas y capillas tenemos:
80 La Asunción.
33 Santa María.
20 Las Candelas.
16 Nuestra Señora de la O.
13 La Inmaculada.
13 Nuestra Señora del Carmen.
11 Nuestra Señora del Rosario.
7 Natividad de María.
etc.,
Es sintomático que no sólo la catedral, sino la mayoría de las advocaciones como titulares de iglesias sea La Asunción. Esto denota una vez más que el pueblo creía esta verdad antes de ser proclamada como dogma el 1 de Noviembre de 1950 por Pío Xll. Es muy positivo que sea el misterio de la Asunción el que ocupa el primer puesto en la lista de las advocaciones marianas, pues, de esta manera la unimos estrechamente con Cristo Resucitado, que es juntamente con su muerte (misterio pascual) lo que da origen a nuestra condición de cristianos.