Diócesis de Astorga

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Convivencia de los sacerdotes más jóvenes de la Diócesis en La Bañeza

03 - enero - 2019

LA EUCARISTÍA, FUENTE Y REFERENCIA DEL MINISTERIO SACERDOTAL Y DE LA VIDA CRISTIANA DE LOS FIELES

CONVIVENCIA DE LOS SACERDOTES MÁS JÓVENES DE LA DIÓCESIS EN LA BAÑEZA

  En plena celebración de la Navidad, a la espera de la manifestación del Señor en la Epifanía, se reunieron el día 3 de enero en la casa de Ciudad Misioneras de La Bañeza un grupo de treinta sacerdotes ordenados en los últimos 30 años (1989-2018), convocados por el Sr. Obispo D. Juan Antonio para pasar un fraterno día de convivencia sacerdotal.

  Con el prólogo del rezo de la Hora Intermedia, la convivencia tuvo como fecunda novedad respecto a ocasiones anteriores la charla y posterior coloquio con el sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara D. Ángel Moreno Sancho, que durante largo tiempo compartió con todos su rica y realista visión de la relación profunda entre Eucaristía y ministerio sacerdotal, y su reflejo en la vida cristiana de los fieles. Los puntos principales de su intervención fueron estos:

  La vida del sacerdote es una constante conformación con la cruz del Señor. Por eso la fuente del ministerio sacerdotal es la Eucaristía, lugar donde cotidianamente se actualiza el sacrificio de Cristo por la humanidad.

  La Eucaristía es la referencia del tú necesitado del sacerdote y de su comunidad. Sin embargo, ambos nunca deben olvidar que solo hay un sacerdote, un altar, una eucaristía: la de Cristo, por la cual especialmente los sacerdotes se conviertes en:

     • Reconciliado y reconciliadores: la experiencia del perdón posibilita, ser mediación de misericordia. Acercarse al altar requiere recuperar la dignidad, experimentar la reconciliación para poder tener entrañas de misericordia.

     • Apoyados y de la mano de la Palabra: pretender buscar a Dios en los solos consuelos y relaciones del mundo significa no encontrarlo. Sólo buscándolo en su templo, yendo a su Palabra que transciende la realidad, es posible encontrar a Dios.

     • Orantes universales: el ministerio de la oración “por nosotros y por muchos” identifica la verdad sacerdotal del presbítero. Sin el apoyo de la plegaria “universal”, por la gente del pueblo de Dios que le pide cada día “rece por mi”, la oración sería egoísta o vacía. 

     • Ofrecidos y expropiados: la Eucaristía no tiene como finalidad esencial satisfacer puramente la piedad personal, sino que ante todo tiene una dimensión eclesial, requiere una donación, un servicio fiel que expropia la vida del sacerdote dejando  atrás sus criterios personales para vivir la plena fidelidad de la comunión con la Iglesia.

    • Rotos y enteros: el sacerdote es pan partido, roto y troceado por la gente, pero en cada trozo tiene que darse entero. Esto significa que en su servicio pastoral debe ser consciente de todo y de todos, estar atento, estar presente con el corazón y con la mente en cada sitio y en cada cosa que hace “para que no se le escape el agua por las juntas”.

    • En comunión y adoradores: la comunión eucarística se explicita en la Iglesia y, en concreto, en la diócesis, en una comunión de vida y acción sin agresividades ni conflictos de unidad. La adoración eucarística es puro reflejo de esta comunión:    adorar significa etimológicamente “someterse” y, al mismo tiempo, “rendirse enamorado”. Si se rompe la unidad se rompe el amor.

    • Testigos y misioneros: Superando la mera ritualidad, lo que el sacerdote vive en la Eucaristía tiene que anunciarlo. Si no lo vive no será capaz de testimoniarlo. La corporeidad expresada en los símbolos de la liturgia ayuda a percibir y transmitir la vida eucarística de Dios para los suyos.

  Según todo esto, el sacerdote, cimentando su vida en una espiritualidad eucarística, ha de ser como una esponja, tiene que mojarse, que empaparse de la Palabra y de la vida de las personas a las que sirve para ser él mismo como Cristo en la Iglesia pan partido, entregado y comido por la salvación del mundo. A esta enriquecedora charla siguió un participado diálogo con D. Ángel Moreno, culminando la mañana con la celebración eucarística presidida por el pastor de nuestra iglesia particular y concelebrada por todos los sacerdotes presentes.

  Tras la comida, en la que reinó un ambiente familiar y festivo, hubo tiempo para el diálogo abierto, sincero y confortador con el Obispo sobre la realidad y los nuevos desafíos que a corto plazo ha de afrontar nuestra diócesis, en los que este grupo de los sacerdotes más jóvenes de la misma necesariamente tendrá un papel protagonista.

  La intensa jornada de convivencia sacerdotal concluyó con el rezo de Vísperas en el Santuario de Castrotierra.

José Luis Castro - Vicario General 

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