Diócesis de Astorga

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La Cruz de Santo Toribio estará en la diócesis el próximo año

16 - noviembre - 2017

El Obispo comunica al Consejo Presbiteral la visita de la Cruz del patrono de la diócesis al finalizar el Año Jubilar

El miércoles 15 de noviembre en el Obispado de Astorga tenía lugar una reunión del XI Consejo Presbiteral en la que el prelado asturicense comunicó que, por iniciativa del Sr. Obispo de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge y de la Cofradía De la Cruz, al finalizar el Año Jubilar, la Cruz de Santo Toribio visitará la Catedral de Astorga . Concretamente los días 5 y 6 de mayo de 2018. Será, sin duda, un momento importante para la vida pastoral de la diócesis de Astorga ya que todos los diocesanos tendrán la oportunidad de renovar su vida espiritual, acercarse a los que hoy viven en su carne la Cruz del dolor espiritual o físico y profundizar en las raíces de la fe en nuestra diócesis. Una Comisión, presidia por el sacerdote D. F. Javier Gay Alcain, se encargará de organizar los actos de preparación en toda la diócesis y las celebraciones que con tal motivo se realicen en la S.A.I. Catedral.

El Lignum Crucis, “madera de la cruz”, fue traído al monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria, junto a los restos de Santo Toribio de Astorga, en la Edad Media. El Lignum Crucis es el trozo más grande de la cruz de Cristo, el brazo izquierdo. Es de una especie de árbol de palestina y data de la época de Jesucristo según el carbono 14.

Fue Santo Toribio de Astorga, custodio las reliquias de Jesucristo en Jerusalén, quien contando con el permiso del papa de su época, trasladó un trozo de la Cruz hasta Astorga, ciudad de la que fue Obispo. Dicha reliquia fue traslada a Liébana por cristianos que querían ponerla salvo de los musulmanes que se encontraban ya en puertas del norte de la península en el avance de su invasión. Y fue el revulsivo definitivo para que el Monasterio de Santo Toribio y Liébana se convirtieran en importante lugar de Peregrinación.

Según el P. Sandoval, cronista de la orden benedictina, esta reliquia corresponde al "brazo izquierdo de la Santa Cruz, que la Reina Elena, madre del emperador Constantino, dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones en el siglo IV. En la actualidad el leño está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo. Sin embargo, esto no siempre fue así.