Diócesis de Astorga

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130 AÑOS ILUMINANDO CAMINOS CON EL BUEN CONSEJO

14 - febrero - 2026

La congregación religiosa Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo celebró el 14 de febrero, el 130 aniversario de su fundación en Astorga, donde nació como familia religiosa en 1896 bajo la inspiración de la Venerable Teresa Rodón Asencio.

La jornada festiva tuvo el momento central a las 18:00 horas, con una solemne Eucaristía en la Catedral de Astorga, en la que se hicieron presentes un numeroso grupo de personas entre religiosas, autoridades, amigos y sacerdotes procedentes de distintos lugares de nuestro país, la Superiora General, el Gerente territorial del Servicio de Asuntos Sociales...

El Administrador Diocesano, D. F. Javier Gay, tuvo una profunda homilía dirigida a las hermanas de esta congregación en la que dio gracias y al mismo tiempo pidió aquello que vosotras, desde aquellos inicios, desde la fundación por la Venerable Teresa Rodón hasta hoy, habéis procurado conservar y fomentar."

Cuatro cosas quiso destacar de su carisma: "La primera: el celo por la gloria de Dios. Así terminaba el Evangelio: los discípulos contemplaron la gloria de Dios y creyeron en Él. Este fue el primer celo en Teresa Rodón y también en vosotras: que todo lo que hacemos sea por Dios, para Dios y de tal modo que lleve a su gloria. No es hacer las cosas solo porque humanamente son buenas y ayudan, o porque la gente nos da las gracias. No. Hacerlas no solo porque sean necesarias —que ya es importante—, sino por la gloria de Dios y para la gloria de Dios. Esto es algo especial, distintivo, que lleváis en el corazón y en el alma. No realizáis vuestra labor con los más necesitados —niños, jóvenes, mayores o ancianos— solo movidas por una necesidad humana, sino movidas por la gloria de Dios, para que Dios sea conocido, para que, como dice el Evangelio, los hombres crean en Él.

Segundo: el celo por la salvación de las personas. Igual que en el pasaje del Evangelio se realizó el milagro porque aquellos novios se habían quedado sin vino, también vosotras os preocupáis del vino que falta en cada persona, en cada desamparo, en cada necesidad, en cada fragilidad. Este es vuestro segundo celo: la gloria de Dios y el bien de las almas, de las personas concretas. Y nos toca también estar atentos a las necesidades de cada momento. No han sido exactamente las mismas a lo largo de la historia de la congregación que las que en un principio pensó Teresa Rodón. Ella hablaba de mujeres desamparadas y también de las que pudieran estar en cárceles. No sé si habéis estado en alguna cárcel como misión concreta; desde luego ahora no estáis Y al intentar que se note, se pierde la fraternidad para ganar la individualidad. Y entonces, no es al estilo franciscano. Vosotras os proponéis servir este celo por Dios y por las almas con fraternidad. De tal modo que no tiene que destacar ninguna, sino que lo que tiene que destacar es la obra de Dios, no ninguna de vosotras. Queréis ser franciscanas, y nosotros pedimos para que seáis buenas franciscanas.

Y lo último, lo cuarto —segunda característica, pero cuarta de las cosas que os quería decir en esta tarde—: amantes de Nuestra Señora del Buen Consejo. Una espiritualidad mariana. No he citado a María todavía, y ahí estaba desde el principio, ¿verdad? Decía, hablando de todo, en este pasaje de las bodas de Caná, y a María todavía ni la había citado. La dejaba para el final. Nuestra Señora del Buen Consejo: «Haced lo que Él os diga». Y vosotras estáis también totalmente marcadas por este estar pendientes de María, igual que lo hacía vuestra fundadora, que también decía y más de una vez repetía: «Haced lo que Él os diga». Exactamente lo que hoy hemos escuchado en el Evangelio.

Y vosotras cada día procuráis recordar aquello. ¿Y qué nos proponemos hoy? Hacer lo que diga Dios. Hacer lo que Él nos diga. Ponernos en sus manos, en las manos de María, y seguir el consejo de María para que entonces podamos hacer aquello que Dios quiere. Por más sorprendente que resulte, aunque sea coger un poco de agua que no tiene ningún sentido para quien le falta vino. Si trajésemos otra cosa... pero a quien le falta vino, traerle agua. «Haced lo que Él os diga». Y esto realizáis y queréis realizar cada día. Quered ser buenas discípulas, buenas seguidoras, buenas devotas de Nuestra Señora del Buen Consejo. Bueno, pues nosotros también queremos pedir hoy por vosotras para que cada día Nuestra Señora del Buen Consejo sea quien os guíe, quien os aliente, quien interceda por vosotras, quien os ponga en las manos de Dios a través de ese recordaros: «Haced lo que Él os diga». Termino. He dado gracias por toda esta historia, he pedido estas cuatro cosas para vosotras, para que Dios —que ha realizado a lo largo de 130 años toda esta obra— continúe realizándola todos los años que Él quiera. No olvidéis —y es lo último que digo—: en el pasaje de las bodas de Caná, cuando parecía que todo estaba perdido, que se habían quedado sin vino, que no había de dónde sacarlo, es cuando aconteció lo mejor. Cuando todo estaba perdido, es cuando aconteció lo mejor. No lo olvidéis. Y pedid a Dios que permita que en vuestra vida continúe aconteciendo lo mejor." 

La jornada finalizó con una pincheo en el seminario de Astorga. 

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