La peregrinación diocesana al Pilar y a las catedrales de Aragón alcanza su cuarto día entre historia, fe y tradición La peregrinación diocesana al Pilar y a las catedrales de Aragón ha vivido este jueves una de sus jornadas más intensas y enriquecedoras, marcada por la visita a enclaves de gran valor histórico, espiritual y cultural.
La mañana comenzó en el imponente Real Monasterio de San Juan de la Peña, situado a más de 1.200 metros de altura y considerado uno de los lugares más emblemáticos del nacimiento del Reino de Aragón. Fundado en el siglo VIII, este enclave fue hogar de eremitas desde el siglo XI y posteriormente albergó una comunidad de monjes benedictinos. A lo largo de los siglos, también desempeñó funciones vinculadas al poder civil y militar. Los peregrinos pudieron recorrer espacios tan significativos como el panteón de nobles, el panteón real de los reyes de Aragón y su célebre claustro románico, considerado una auténtica joya artística. El monasterio, además, fue en su día palacio real y escenario clave en los orígenes del reino aragonés.
Tras esta visita, el grupo se trasladó a Jaca, donde continuó el recorrido cultural. Allí conocieron la Ciudadela o Castillo de San Pedro, fortificación del siglo XVI en excelente estado de conservación, y la catedral de San Pedro, uno de los principales templos románicos del Camino de Santiago, cuya construcción se remonta al siglo XI. En el interior de la catedral, los peregrinos contemplaron elementos destacados como la capilla de San Miguel y el altar mayor del siglo XVIII, además de profundizar en su carácter penitencial y su relevancia histórica. El recorrido por la ciudad incluyó también lugares emblemáticos como la plaza del Mercado, la calle Mayor con el Ayuntamiento y la Torre del Reloj o de la Cárcel, símbolo del pasado vinculado a la moneda jaquesa, vigente entre los siglos XI y XIX. Por la tarde, el grupo participó en la celebración de la Eucaristía en la catedral de Jaca, concretamente en la capilla de Santa Orosia, en una jornada especialmente significativa al coincidir con la festividad de San Jorge, patrón de Aragón.
La jornada concluyó con el desplazamiento a Javier (Navarra), donde los peregrinos visitaron el castillo natal de San Francisco Javier. Allí recordaron la figura del santo, quien tras sus estudios en París y su encuentro con San Ignacio de Loyola, ingresó en la Compañía de Jesús y emprendió una intensa labor misionera en la India y Japón, donde falleció.
Este cuarto día de peregrinación ha dejado una profunda huella en los participantes, combinando espiritualidad, historia y patrimonio en un recorrido que sigue fortaleciendo la vivencia de fe compartida.

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