Una muestra dedicada a la figura del obispo y a los signos que han acompañado su misión a lo largo de la historia de la Iglesia. La exposición podrá visitarse desde este martes 17 de marzo hasta el 31 de mayo, aunque permanecerá cerrada durante la Semana Santa.
Esta iniciativa forma parte de un nuevo programa impulsado por la catedral con el objetivo de poner en valor el rico patrimonio histórico y artístico que conserva el museo. La primera de estas exposiciones se centra en la figura del obispo, pastor y guía espiritual de la diócesis, destacando el significado y la evolución de las insignias que identifican su ministerio.
La muestra cobra además un significado especial en el momento actual, ya que la diócesis de Astorga se encuentra en sede vacante. En este contexto, la exposición propone una reflexión sobre el ministerio episcopal y sobre los signos visibles que, a lo largo de los siglos, han expresado su misión de enseñar, santificar y guiar al pueblo cristiano.
El recorrido reúne una selección de piezas que permiten comprender la identidad y el simbolismo del obispo dentro de la tradición de la Iglesia. Entre ellas destacan diversas insignias episcopales, como el anillo —símbolo del vínculo espiritual que une al obispo con su diócesis—, la cruz pectoral, el báculo pastoral o la mitra. Procedentes de distintas épocas, estas piezas permiten recorrer la evolución histórica de los elementos que identifican al episcopado.
Junto a estas insignias, la exposición presenta también ornamentos litúrgicos utilizados en celebraciones solemnes, como la casulla, la capa pluvial o las cáligas, que forman parte del valioso patrimonio textil de la catedral y ayudan a comprender el lenguaje simbólico propio de la liturgia.
La pieza central de la muestra es una escultura de Santo Toribio, obispo de Astorga en el siglo V y patrono de la diócesis. Se trata de una talla en madera policromada realizada en el siglo XVI y atribuida al taller de Gaspar Becerra, que representa al santo revestido con los ornamentos pontificales y en actitud de bendecir.
Más allá de su valor histórico y artístico, la exposición invita a contemplar la figura del obispo como signo de continuidad en la vida de la Iglesia. En este tiempo de espera para la diócesis, la muestra quiere ser también un espacio de memoria y esperanza: memoria de los pastores que han guiado esta Iglesia a lo largo de los siglos y esperanza ante la llegada del próximo obispo que continuará esta misión.
Durante la presentación esta mañana el deán-presidente de la seo asturicense, D. F. Javier Gay, ha recordado que " queremos iniciar un camino nuevo en la catedral y en el museo de la catedral, que es las exposiciones temporales. Hasta ahora teníamos muchas piezas en el museo; evidentemente tenemos la catedral, pero advertíamos que en muchas ocasiones, especialmente en el museo, hay muchas piezas —hay más de 400 piezas— y es difícil captarlas y fijarse en todas. Entonces nosotros hemos querido aprovechar este recurso de las exposiciones temporales para algunos de los fondos del museo, sacarlos, traerlos a un espacio distinto, colocarlos de un modo diferente y entonces poder acercarlos a la gente.
Y junto con ello también es importante el responder al objetivo didáctico que ha de tener todo museo. Los museos no solo están para conservar unas piezas de un modo adecuado, para protegerlas, sino que también están para que estas piezas nos digan algo, para difundir lo que las piezas en sí nos enseñan. Y entonces, para realizar esto, este modo de la exposición temporal —donde se pueden ir explicando las diferentes piezas con mayor detalle y con mayor cuidado— sirve a esta labor de divulgación.
De hecho, esta primera exposición temporal está dedicada al obispo, porque además nos parecía que, al estar en sede vacante, era una ocasión muy propicia para explicar lo que era el obispo, cuáles son sus insignias episcopales —las cuatro concretas— porque a veces la gente, como es normal, se fija en otras también, pero que no son tan propiamente episcopales. Las propiamente episcopales son cuatro, las que aparecen reseñadas. Junto a ellas colocamos también algunas otras piezas propias del vestido del obispo, ahora o hace algunos años, para que también se conozcan. Pero ese objetivo de responder al objetivo didáctico de lo que es un museo también nos parecía fundamental."
Por su parte, el comisario de la exposición, Noé Gordón, ha resaltado las piezas que componen la muestra: “hemos elegido al patrón de la diócesis de Astorga como figura central: Santo Toribio. Lo tenemos en la parte central de la exposición y también es una obra que dialoga con la obra principal de nuestra catedral, que es nuestro retablo mayor. Este Santo Toribio que vamos a tener en la exposición se realiza en el taller de Gaspar Becerra, y nuestro retablo mayor, como sabéis, también lo realiza el propio Becerra. Desde esta figura central, y rodeándola, hemos decidido colocar a la derecha las cuatro insignias del obispo.
Hemos elegido dos anillos: el de Ordoño, que es del siglo XI —nuestro anillo más antiguo aquí en la catedral, encontrado de hecho en una excavación al lado de Santa Marta—, y también el anillo de Mérida Pérez, un obispo de comienzos del siglo XX. Junto a ellos vemos la cruz pectoral, otro de los elementos de estas insignias, que también pertenece a Mérida Pérez. Es un conjunto de anillo y cruz pectoral que van a ver con unas piezas preciosas de color morado, muy visuales; seguramente será una de las piezas más atractivas. A continuación, tenemos la mitra, otro elemento importante. Solo en el museo conservamos una colección de más de 20 mitras, que también pueden visitarse durante todo este período, pero hemos elegido una de las más visuales para representar uno de estos signos episcopales.
Y, por último, los dos báculos: uno más moderno, perteneciente a nuestro obispo Castelltort, que tiene una de las salas dedicadas en nuestro museo, y otro de nuestro período barroco.
Debido a la gran colección textil que tenemos en el museo de nuestra catedral, hemos decidido añadir tres elementos más: unas cáligas —que hoy ya no se utilizan en los oficios, pero de las que conservamos una gran colección—; una casulla de gran importancia, sobre todo por su material, ya que está realizada en cuero, algo muy poco común. Para que se hagan una idea, esta casulla estuvo en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929. En ese momento se tasó en 1.500 pesetas, cuando el sueldo medio anual era de unas 150 pesetas, lo que da una idea del enorme valor de esta pieza. Y por último, una capa del siglo XVIII, que todavía se sigue utilizando.
¿Cómo cerramos la exposición? Justamente en estos días nos ha llegado el cuadro de uno de nuestros últimos obispos, muy querido, don Juan Antonio Menéndez, y se ha incorporado también a la exposición, es una figura muy querida en nuestra ciudad”.

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