Diócesis de Astorga

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PABLO DE TARSO Y LA MISIÓN CRISTIANA PRIMITIVA

10 - abril - 2019

FORMACIÓN PERMANENTE- SESIÓN ABRIL 2019

PABLO DE TARSO Y LA MISIÓN CRISTIANA PRIMITIVA

JACINTO NÚÑEZ REGODÓN 

 

  Una nueva sesión de temática bíblica de la Formación Permanente diocesana tuvo lugar el miércoles 10 de abril en Astorga, impartida en esta ocasión por el Vicerrector y Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca D. Jacinto Núñez Regodón quien, como experto biblista, hizo una presentación global sobre los escritos de San Pablo.

  Al comienzo de su exposición el profesor Núñez Regodón se refirió a la importancia que tiene abordar el estudio neotestamentario en general contemplando el cuerpo y el alma de los escritos bíblicos, es decir, tomando en consideración la generalidad de los aspectos históricos y teológicos que se contemplan en su génesis y contenido.

I. LAS FUENTES PARA EL ESTUDIO DEL CORPUS PAULINO

  1. El epistolario paulino

  Para una mejor comprensión de los escritos paulinos (13 cartas) debemos encuadrarlos en el marco de las etapas principales del cristianismo antiguo:

   • Etapa constructora de la comunidad (años 0-30 d.C.), que coincide y se desarrolla con la vida de Jesús, cuya actividad mesiánica marcará la identidad del cristianismo naciente.

   • Etapa estabilizadora de la comunidad, con dos períodos distinguidos:

     − etapa apostólica (años 30-60 d.C), pues serán el testimonio y la actividad de los apóstoles elegidos por el propio Jesús los que marquen la pauta del proceso comunitario. En esta etapa se sitúan las siete cartas auténticas de San Pablo escritas  inequívocamente por él entre los años 51 y 56, dirigidas a las iglesias que fundó durante sus viajes misioneros después de su conversión (1Tesalonicenses, 1 y 2 Corintios, Romanos, Gálatas, Filipenses y Filemón).

     − etapa subapostólica (años 60-90 d.C.), en la que encontramos a los colaboradores vivos más directos de los apóstoles, entre ellos los colaboradores de Paulo de Tarso, a los que muy probablemente se deben las llamadas tres cartas deuteropaulinas (2Tesalonicenses, Efesios y Colosenses) y las tres cartas denominadas pastorales donde parece clara la no intervención directa de Pablo (1 y 2 Timoteo y Tito).

   • Etapa protectora de la comunidad (años 90-120 d.C.) o etapa postapostolica, donde el cuerpo doctrinal y la organización comunitaria ya están definidos y se defiende la pureza de la fe frente a los peligros de las herejías y errores doctrinales.

  2. La tradición evangélica

Las tradiciones que conforman los escritos evangélicos se perciben también en los escritos paulinos. Así, ocurre lo mismo en este caso que cuando un lector se acerca a un texto evangélico, donde se producen con él tres encuentros:

   • con la persona misma de Jesús,

   • con la comunidad que recoge y vive y celebra desde la fe su experiencia de Jesús.

   • con el evangelista que redacta el escrito, el cual es garante del testimonio de la historia y la tradición de los hechos.

  3. El Libro de los Hechos de los Apóstoles

  En relación a la actividad de San Pablo y sus colaboradores, una importante fuente para su conocimiento es Lucas, quien al escribir su Libro de los Hechos de los Apóstoles a finales del siglo I aporta muchos datos que utiliza según un claro esquema teológico para poner de relieve más que los aspectos históricos los aspectos teológicos del mensaje cristiano desarrollado en las comunidades paulinas.

II. EL ESQUEMA BÁSICO DE LA MISIÓN

La misión paulina responde a un esquema muy simplificado, pero al mismo tiempo muy plural que se basa en cuatro principios:

   • Continuidad: en el origen de la misión se da una estrechísima continuidad entre la misión de Jesús y la de los apóstoles.

   • Apostolicidad, que es garantía de conexión con el mensaje auténtico de Cristo.

   • Mensaje: referido al anuncio directo del kerigma y la incorporación a la comunidad

   • Fundación de iglesias: expansión progresiva y universal de la Iglesia.

III. EL MAPA DE LA MISIÓN UNIVERSAL

  1. La misión galilea y la importancia de los líderes de Jerusalén

  Desde la comunidad cristiana palestinense hebrea de Galilea y Jerusalén –lugares originales donde se desarrolla la vida y misión mesiánica del Jesús histórico y donde se empezaron a coleccionar palabras y dichos (fuente Q) y hechos de Jesús–, surgieron los carismáticos itinerantes que encarnaron el radical modo de vida de Jesús y fueron teniendo cada vez más seguidores al proponerles el mensaje cristiano.

  2. Las misiones helenista y antioquena

  Después irán surgiendo mediante la actividad de Pablo otras pujantes comunidades cristianas: la grecoparlante de cultura helenista y la antioquena, las cuales se sitúan sobre todo en torno a las influyentes zonas de Corintio, Antioquía y Éfeso, hasta llegar a Roma donde se llega a una expresión más universal.

IV. LA MISIÓN PAULINA

  Tras su aportación a la misión en Antioquía, Pablo comparte con varios equipos de misión de gran movilidad una gran acción misionera universal, fundando comunidades en diversos lugares de Grecia y Asía Menor, manifestando su intención de llegar al fin del mundo (Hispania) y al centro del mundo (Roma).

   Dos fases encontramos en la acción misionera de Pablo:

    • El anuncio realizado en persona del kerigma y catequesis, fundando nuevas comunidades con una vocación universal.

    • El mantenimiento de la relación con las comunidades fundadas por tres vías: visitas posteriores a las comunidades, envío de emisarios y comunicación por carta.

  Las características de la misión de Pablo se evidencian, sobre todo, en su cualidad proselitista, pero también es informativa, educativa y apologética.

  Los destinatarios de la misión de Pablo y sus colaboradores son en primer lugar los judíos. Después está el grupo de los gentiles, los cuales era prosélitos y temerosos de Dios, es decir, paganos que ya tenían una cierta relación con la fe monoteísta judía y conocían sus creencias y costumbres. Finalmente encontramos un grupo de marginales, es decir los pobres y las mujeres en los que el mensaje cristiano cala fuertemente.

  La acción misionera de Pablo se revela, pues, de forma clara con una vocación heterogénea e interclasista. En la tradición paulina se redefinen las relaciones sociales entre ricos y pobres, sabios y sencillos, libres y esclavos, donde los primeros han de compartir y promocionar a los segundos.

  Las estrategias misioneras se derivan de la propia identidad de Pablo, en cuya persona convergen al mismo tiempo su condición de judío, helenista, romano y cristiano, y en virtud de los conocimientos que todo esto le confiere al apóstol su actividad se dirige con solvencia a todos estos sectores sociales, culturales y religiosos.

  En la parte final de su intervención D. Jacinto Núñez se refirió a la relación paternofilial de Pablo con sus comunidades, marcada con fuerza desde la clave itinerante de su misión, y donde se manifiesta con claridad la influencia de su parentesco espiritual y su autoridad apostólica sobre ellas. También se refirió brevemente a la espiritualidad del ministerio paulino, marcado por una profunda carga teológico-eclesial donde no faltaron dificultades, paradojas existenciales y fuertes oposiciones que se aglutinaron en torno a una personalidad relevante y una actividad misionera decisiva en la vida de las primeras comunidades cristianas.

 

José Luis Castro Pérez – Vicario General

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