-La celebración diocesana de la Semana de Oración consistirá en el rezo solemne de las Vísperas, abierto a la participación de todos los fieles. Tendrá lugar con la comunidad de las Hermanas Pobres de Santa Clara, en el Monasterio de la Anunciada de Villafranca del Bierzo, que celebra este año, junto a la familia franciscana, el octavo centenario del tránsito de San Francisco. Las Vísperas estarán presididas por el Administrador diocesano, D. Francisco Javier Gay Alcain, el domingo 25 de enero a las 18:00 horas, en la iglesia conventual situada en la Plaza de la Anunciada de Villafranca.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos tendrá lugar entre las fiestas de los apóstoles San Pedro y San Pablo, del 18 al 25 de enero. Esta semana de oración coincide con la celebración de la Cátedra de San Pedro y la Conversión de San Pablo, fechas de especial significado para la unidad de la Iglesia.
Será la primera Semana de Oración bajo el pontificado del Papa León XIV, quien desde el inicio de su ministerio ha insistido reiteradamente en la importancia de promover y cuidar la unidad entre los cristianos. En un reciente discurso con motivo del consistorio extraordinario de cardenales, el pontífice subrayó que "la unidad atrae, la división dispersa", recordando que una Iglesia verdaderamente misionera debe dar testimonio del amor de Cristo a través del amor mutuo entre sus miembros, tal como recoge el Evangelio de san Juan.
El lema elegido para este año es «Un solo Espíritu, una sola esperanza», inspirado en la carta a los Efesios (Ef 4,4). Los textos para la oración y la meditación han sido preparados por el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, y elaborados este año por fieles de la Iglesia apostólica armenia, en colaboración con católicos y evangélicos.
En el mensaje preparado con motivo del Octavario, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Española destacan que el cuerpo de Cristo no es una mera metáfora, sino la presencia viva del Señor en sus miembros, más allá de fronteras culturales, étnicas, geográficas y culturales. Subrayan que es un cuerpo vivo animado por el único Espíritu, fuente de vida y esperanza para quienes creen en Cristo.