Diócesis de Astorga

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DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA 2026

08 - noviembre - 2026
  • La Iglesia de Astorga celebra este domingo, 8 de noviembre, el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada que invita a fortalecer el compromiso con nuestra Iglesia particular, en la que más de 500 de sus 974 parroquias tienen menos de 100 habitantes.
  • La diócesis afronta, además, una inversión superior a los 800.000 euros para recuperar tres templos gravemente dañados, mientras que su labor caritativa y asistencial ha permitido atender a 50.425 personas a través de 34 centros.

La Diócesis de Astorga se suma este domingo, 8 de noviembre, a la celebración del Día de la Iglesia Diocesana, que este año lleva por lema «Dios cuenta contigo». Una jornada que invita a todos los fieles a renovar su compromiso con la Iglesia más cercana, aquella en la que vivimos y compartimos nuestra fe, y a tomar conciencia de la importancia de contribuir a su sostenimiento y a su misión evangelizadora, pastoral, educativa, cultural y caritativa.

Con motivo de esta celebración, el administrador diocesano, Francisco Javier Gay Alcain, acompañado por el ecónomo diocesano, Celestino Mielgo Domínguez, ha presentado los principales datos de la actividad y la economía de nuestra Iglesia particular, haciendo especial hincapié en la necesidad de fortalecer la solidaridad entre las comunidades parroquiales.

Una diócesis extensa, activa y con importantes necesidades

Aunque en ocasiones pueda existir la percepción de que Astorga es una diócesis pequeña, los datos reflejan una realidad muy diferente.

De las once diócesis de Castilla y León, Astorga ocupa el quinto lugar por población, con más de 220.000 habitantes, se encuentra entre las primeras por número de sacerdotes y es la segunda con mayor número de parroquias, únicamente por detrás de Burgos.

Estas cifras ponen de manifiesto la dimensión de nuestra Iglesia particular, que desarrolla una intensa actividad pastoral y social en un territorio extenso, marcado también por la dispersión geográfica, el envejecimiento de la población y la despoblación rural.

Precisamente, uno de los datos que más invita a la reflexión es que más de 500 de las 974 parroquias de la diócesis tienen menos de 100 habitantes.

Esta realidad supone un importante desafío para el mantenimiento de los templos, la atención pastoral y la conservación del patrimonio religioso. Muchas de estas pequeñas comunidades carecen de recursos suficientes para afrontar por sí solas sus necesidades más básicas.

Por ello, el administrador diocesano ha insistido en la importancia de comprender que todos formamos parte de una misma Iglesia y que las parroquias con mayores posibilidades deben contribuir al sostenimiento de aquellas que más lo necesitan.

Una colecta que debería ocupar un lugar prioritario

Uno de los principales mensajes lanzados con motivo de esta jornada es la necesidad de otorgar a la colecta del Día de la Iglesia Diocesana la importancia que merece.

Francisco Javier Gay ha recordado que, tradicionalmente, esta colecta se encuentra entre las que reciben menores aportaciones, por debajo de otras campañas tan consolidadas como Manos Unidas o el Domund.

Sin restar importancia a estas iniciativas, el administrador diocesano ha invitado a reflexionar sobre el significado de la colecta de la Iglesia Diocesana, destinada precisamente a atender las necesidades de nuestras propias parroquias y de las comunidades que tenemos más cerca.

Se trata, en definitiva, de ayudar a nuestros propios hermanos, de sostener aquellas pequeñas comunidades que no pueden hacerlo por sí mismas y de garantizar que la Iglesia pueda seguir desarrollando su misión en todos los rincones de la diócesis.

La solidaridad diocesana adquiere, por tanto, un significado especialmente relevante en un territorio como el nuestro, donde cientos de parroquias cuentan con una población muy reducida, pero continúan siendo lugares fundamentales de encuentro, celebración de la fe y vida comunitaria.

Cerca de 800.000 euros para recuperar tres templos gravemente dañados

Un ejemplo especialmente significativo de esta necesidad de solidaridad lo encontramos en la situación de las iglesias de Fervenza, Cesures y Arganza, tres templos de nuestra diócesis que continúan afectados por importantes daños.

En los dos primeros casos, los incendios del verano de 2025 provocaron graves destrozos, mientras que en Arganza el desplome de las bóvedas dejó el templo inutilizado.

La recuperación de estos edificios requiere una inversión cercana a los 800.000 euros, un importante esfuerzo económico que debe afrontar la Diócesis de Astorga.

Sin embargo, detrás de estas cifras hay una realidad humana que no puede olvidarse. Para los vecinos de estas localidades, la pérdida de sus iglesias supone mucho más que la desaparición temporal de un espacio religioso.

Son lugares profundamente vinculados a su historia, sus tradiciones y sus recuerdos. Templos en los que generaciones de familias han celebrado bautizos, bodas, fiestas patronales y despedidas de sus seres queridos.

En la actualidad, algunos vecinos se ven obligados a desplazarse a otras localidades para celebrar los funerales de sus familiares o participar en determinadas celebraciones religiosas, al no poder hacerlo en sus propias iglesias.

Por ello, la recuperación de estos templos constituye una necesidad urgente que exige un importante esfuerzo económico y, especialmente, la solidaridad de toda la familia diocesana con aquellas comunidades que están atravesando momentos difíciles.

Una Iglesia que acompaña: más de 50.000 personas atendidas

Junto a las necesidades materiales, el Día de la Iglesia Diocesana ofrece también la oportunidad de poner en valor la intensa labor que desarrolla nuestra Iglesia particular en los ámbitos pastoral, educativo, misionero, celebrativo, cultural y caritativo.

Entre los datos más significativos de la memoria de actividades correspondiente a 2025 destaca especialmente la dimensión caritativa y asistencial.

La Diócesis de Astorga ha atendido a 50.425 personas a través de 34 centros, una cifra que equivale aproximadamente a una de cada cuatro personas de su población de referencia.

Se trata de un dato especialmente relevante que permite comprender el alcance de la presencia de la Iglesia en nuestra sociedad y su compromiso con quienes atraviesan situaciones de necesidad.

A través de sus centros y servicios, la Iglesia diocesana desarrolla una amplia labor de acompañamiento, atención y ayuda a personas vulnerables, mayores, familias, menores y otros colectivos que requieren apoyo.

El administrador diocesano ha recordado, además, que las memorias estadísticas no siempre reflejan la totalidad de la actividad que se realiza en nuestras parroquias, centros y comunidades.

Detrás de cada cifra hay personas, voluntarios y colaboradores que ofrecen su tiempo, sus capacidades y su compromiso, muchas veces de manera silenciosa y desinteresada.

En cuanto a la actividad celebrativa y sacramental, las cifras se mantienen, en términos generales, en niveles próximos a los del ejercicio anterior, sin que se aprecien descensos especialmente significativos.

La realidad diocesana demuestra, por tanto, que nuestra Iglesia continúa siendo una comunidad viva y activa, presente en numerosos ámbitos de la vida cotidiana.

Un mayor esfuerzo de transparencia en las cuentas diocesanas

La celebración del Día de la Iglesia Diocesana es también una ocasión para presentar los datos económicos y avanzar en el compromiso de transparencia que mantiene la Diócesis de Astorga.

Las cuentas correspondientes al ejercicio 2025 reflejan unos ingresos de 11.768.486,41 euros.

Aunque esta cantidad supone un incremento considerable respecto al ejercicio anterior, el ecónomo diocesano ha explicado que resulta fundamental tener en cuenta los cambios introducidos en los criterios de elaboración y presentación de la información económica.

Siguiendo las indicaciones de la Conferencia Episcopal Española, se ha ampliado el ámbito de las cuentas para incorporar ingresos y gastos que anteriormente no figuraban en el balance general del Obispado.

Entre ellos se encuentran los correspondientes a los colegios diocesanos, sus gastos de funcionamiento y mantenimiento, así como la contabilidad de un conjunto de parroquias que ya se han incorporado al nuevo sistema de gestión económica.

También se recogen de manera más completa diferentes conceptos relacionados con las aportaciones de los fieles, las colectas parroquiales, los donativos y otras actividades e ingresos de las instituciones diocesanas.

Por tanto, el aumento de las cifras no debe interpretarse exclusivamente como un crecimiento real de los ingresos y gastos, sino también como consecuencia de una información económica más completa, detallada y transparente.

Este proceso responde al esfuerzo que se está realizando para ofrecer cada año una imagen más precisa de la realidad económica de nuestra Iglesia particular.

El reto de avanzar hacia la autofinanciación

En el apartado de ingresos, la asignación tributaria continúa siendo la principal fuente de financiación de la diócesis, con un 41,12 % del total.

El administrador diocesano ha agradecido la colaboración de todas aquellas personas que marcan la X de la Iglesia católica en su declaración de la renta, al tiempo que ha recordado que uno de los grandes objetivos de futuro debe ser avanzar progresivamente hacia la autofinanciación.

La aspiración es que nuestra Iglesia particular pueda sostenerse cada vez más mediante los recursos propios y las aportaciones de los fieles, reduciendo su dependencia de la asignación tributaria.

Para ello, resulta fundamental fomentar una mayor conciencia de corresponsabilidad entre todos los diocesanos.

En cuanto a los gastos, una parte importante se destina a la conservación de edificios, su funcionamiento y mantenimiento, así como a las retribuciones del clero y del personal seglar.

El incremento registrado en esta última partida está relacionado, entre otros motivos, con la incorporación de gastos de personal de los centros educativos, incluidos los correspondientes a la actividad no concertada.

Asimismo, la diócesis realiza aportaciones a instituciones y centros dedicados a la atención y la formación, entre ellos el Centro de Orientación Familiar, el centro San Genadio, el Teologado de Ávila —donde cursan sus estudios los seminaristas mayores—, la Universidad Pontificia de Salamanca y el Instituto Superior de Teología de Astorga y León (ISTAL).

A estas necesidades se suman las importantes inversiones realizadas en la conservación y restauración del patrimonio histórico-artístico, especialmente en la Catedral de Astorga y el Palacio de Gaudí.

Todo ello pone de manifiesto el considerable esfuerzo económico que supone mantener la actividad de nuestra Iglesia, conservar sus edificios y garantizar la continuidad de sus diferentes servicios.

«Parroquias Solidarias», una llamada a compartir

La colecta especial del Día de la Iglesia Diocesana tendrá lugar este domingo, 8 de noviembre, en las parroquias de toda la diócesis.

No obstante, esta llamada a la colaboración también se desarrolla durante el verano a través de la campaña «Parroquias Solidarias», que se celebra especialmente en agosto, cuando muchas pequeñas localidades recuperan temporalmente población con el regreso de vecinos y familias.

Esta iniciativa permite que aquellas comunidades que cuentan con una mayor presencia de fieles durante los meses estivales puedan colaborar con las necesidades de otras parroquias y con el sostenimiento de la diócesis.

Ambas campañas responden a una misma convicción: la Iglesia diocesana es una gran familia en la que todos estamos llamados a compartir, ayudar y sostenernos mutuamente.

Dios cuenta contigo, nuestra Iglesia también

El lema de este año, «Dios cuenta contigo», recuerda que la vida de la Iglesia no depende únicamente de sus sacerdotes o de sus estructuras, sino del compromiso de todos los bautizados.

Cada persona puede contribuir desde sus posibilidades, a través de la oración, la dedicación de su tiempo, el servicio a los demás, la participación en la vida parroquial o su colaboración económica.

En una diócesis como la nuestra, con un elevado número de pequeñas parroquias, importantes necesidades de conservación y una extensa labor pastoral y asistencial, esa colaboración resulta especialmente necesaria.

Porque ayudar a nuestra diócesis es ayudar a nuestras parroquias, a nuestros pueblos y a las personas que tenemos más cerca.

Este domingo, el Día de la Iglesia Diocesana nos invita a recordar que todos formamos parte de una misma comunidad y que, con el compromiso y la generosidad de cada uno, podemos seguir construyendo una Iglesia viva, cercana, solidaria y al servicio de todos.

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