La Parroquia de la Asunción de O Bolo y el Santuario de As Ermitas acogieron el pasado domingo las celebraciones diocesanas de una jornada que este año invita a unir el cuidado de la casa común con el compromiso por la paz.
La zona gallega de la diócesis se convirtió el pasado domingo, 13 de septiembre, en punto de encuentro para celebrar la Jornada Diocesana de Oración por el Cuidado de la Creación. Dos enclaves especialmente significativos, la Parroquia de la Asunción de O Bolo y el Santuario de As Ermitas, acogieron las celebraciones de una jornada que quiso renovar el compromiso cristiano con la protección de la creación y recordar su estrecha relación con la construcción de la paz. La primera de las eucaristías tuvo lugar a las 11.00 horas en la Parroquia de la Asunción de O Bolo. Posteriormente, a las 13.00 horas, la celebración se trasladó al Santuario de As Ermitas, completando así una mañana de oración y encuentro en la zona gallega de la diócesis.
La iniciativa diocesana se enmarca en el Tiempo de la Creación, que cada año comienza el 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y se prolonga hasta el 4 de octubre, festividad de san Francisco de Asís. Durante estas semanas, la Iglesia invita a las comunidades cristianas a contemplar la creación como don de Dios y a renovar la responsabilidad, personal y comunitaria, de proteger la casa común.
Este año, la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación lleva por lema «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas» (Is 2,4). La imagen del profeta Isaías, en la que las armas destinadas a destruir se transforman en herramientas capaces de cultivar la tierra y producir vida, sirve como llamada a vincular de manera especial el cuidado de la creación con el trabajo por la paz.
En su mensaje para la Jornada de 2026, el papa León XIV recuerda precisamente que las crisis humanas, los conflictos y el deterioro de la creación no son realidades aisladas, sino que forman parte de una misma llamada a la sanación y a la paz. El Pontífice advierte además de las consecuencias sociales y ecológicas que dejan las guerras y propone una conversión personal y colectiva capaz de transformar aquello que destruye en instrumentos al servicio de la vida. León XIV señala también que la verdadera conversión ecológica nace de un corazón renovado y se concreta en el cuidado de los pobres, de quienes pasan hambre y de la propia creación.
En este sentido, invita a custodiar los distintos «ecosistemas» que han sido confiados al ser humano: el de la creación, el de las relaciones humanas y el del propio corazón. Para el Papa, la verdad, el diálogo, la paciencia, la justicia, la misericordia, el cuidado y el amor son los verdaderos instrumentos con los que construir la paz. Las celebraciones de O Bolo y As Ermitas permitieron así trasladar esta llamada universal a la realidad concreta de la diócesis.
En medio de un entorno especialmente ligado a la naturaleza, la oración compartida recordó que la fe cristiana invita no solo a contemplar y agradecer la belleza de lo creado, sino también a asumir la responsabilidad de custodiarla. Una llamada que, durante todo este Tiempo de la Creación, anima a pasar de la contemplación al compromiso y, siguiendo la imagen de Isaías escogida para este año, a transformar aquello que hiere y destruye en semillas de vida, reconciliación y paz.

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