Del 20 al 25 de septiembre, la Casa de las Misioneras Apostólicas de La Bañeza acogió una nueva tanda de ejercicios espirituales para sacerdotes, unos días dedicados a la oración, el silencio y la renovación de la vida espiritual y del ministerio sacerdotal.
Los ejercicios estuvieron dirigidos por Mons. Julián Barrio Barrio, arzobispo emérito de Santiago de Compostela, natural de la diócesis de Astorga. Mons. Barrio nació en la localidad zamorana de Manganeses de la Polvorosa y, en esta ocasión, regresó a su diócesis de origen para acompañar a los participantes durante estas jornadas de retiro y reflexión.
Un total de quince sacerdotes participaron en los ejercicios espirituales, a los que se sumó Miguel Sierra, que se encontraba en esos días ultimando su preparación para recibir la ordenación como diácono permanente.
A lo largo de las jornadas, los participantes pudieron apartarse por unos días del ritmo habitual de sus responsabilidades pastorales para dedicar un tiempo más prolongado al encuentro con Dios, la escucha de la Palabra y la revisión de la propia vida y vocación. El silencio, la oración personal y comunitaria y las meditaciones propuestas por Mons. Julián Barrio marcaron unos días orientados a renovar la entrega y a fortalecer la vida interior de quienes están llamados a servir a las comunidades cristianas desde el ministerio ordenado.
La Casa de las Misioneras Apostólicas de La Bañeza se convirtió así, durante estos días, en lugar de encuentro y recogimiento para los sacerdotes participantes, que concluyeron los ejercicios el 25 de septiembre tras una semana dedicada especialmente al cuidado de la vida espiritual y a la renovación de su vocación y misión.

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