El Santuario de Nuestra Señora de Fátima de Astorga acogió, del 11 al 13 de octubre, un emotivo triduo en honor a san Francisco Coll, fundador de las Dominicas de la Anunciata, con motivo de varias efemérides especialmente significativas para la congregación y para la diócesis de Astorga.
Durante estos tres días, los fieles tuvieron la oportunidad de venerar las reliquias del santo, que permanecieron en el santuario, y participar en las celebraciones religiosas, que comenzaron cada tarde con el rezo del Santo Rosario, a las 18:30 horas, seguido de la Eucaristía, a las siete.
Las tres jornadas contaron con una numerosa participación de fieles, en un ambiente de profunda emoción, recogimiento y gratitud, reflejo del cariño que la ciudad y la diócesis profesan a la comunidad de Dominicas de la Anunciata presente en Astorga.
La celebración de clausura, el martes 13 de octubre, estuvo presidida por el administrador diocesano, don Francisco Javier Gay, quien acercó a los asistentes a la figura de san Francisco Coll, destacando su ejemplo de fe, fortaleza y confianza en Dios. Durante su reflexión recordó cómo, incluso en los momentos más difíciles, cuando las circunstancias parecían jugar en su contra, el santo nunca dejó de seguir adelante, manteniéndose firme en su vocación y entregado con fidelidad a su misión.
Uno de los momentos más entrañables de estas jornadas fue también el recuerdo al querido y recordado obispo de Astorga, don Juan Antonio Menéndez, fallecido repentinamente en 2019. Su figura sigue muy presente en la comunidad, ya que fue quien impulsó y posibilitó la reapertura del Santuario de Nuestra Señora de Fátima y de la Casa de la Misericordia, así como la llegada de las Dominicas de la Anunciata a Astorga. Su visión, su empeño y su cariño por esta obra continúan dando frutos y permanecen vivos en la memoria de la Iglesia diocesana.
El triduo adquirió, además, un significado especial al enmarcarse en la conmemoración del 150 aniversario de la Pascua de san Francisco Coll, el 170 aniversario de la fundación de las Dominicas de la Anunciata y el noveno aniversario de la reapertura del santuario y de la Casa de la Misericordia, coincidiendo también con los nueve años de presencia de esta comunidad religiosa en la ciudad.
Como broche final a estas celebraciones, tras la Eucaristía del 13 de octubre, las hermanas quisieron agradecer el cariño y la participación de los asistentes obsequiándolos con dulces y vino de misa, en un sencillo y entrañable momento de convivencia.
Tres días de celebración que han servido para renovar la devoción a san Francisco Coll, agradecer la labor de las Dominicas de la Anunciata y recordar a quienes hicieron posible que el Santuario de Fátima y la Casa de la Misericordia sean hoy un lugar de oración, acogida y encuentro en el corazón de Astorga.

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